Era la madrugada y solo veníamos Tom, Love y yo.
Tom en el sillón,
Love dormía en mi cama
y yo tenía un encuentro divino con un ser mitológico.
regresé y reposé mi cabeza dentro de la habitación mientras mi cuello y todo lo demás tendido sobre la alfombra, en la obscuridad, vigilan al pez del que Green preguntaba.
Los tres domríamos y Layla trataba de
visitarnos porque los tres le debíamos
algo (yo en particular, casi un
tercio de mi vida). Lástima
que este muerta,
tendrá que esperarme no se cuanto para pagarle.
atte. drö
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