Un año después mi hermana casi colapsa por dentro. Yo la ví llorando. Era una llanto que me parecía familiar, casi como todos esos años que en la vispera de la última uva me impregnaba por un instante una profunda tristeza y lloraba escondido en alguna habitación a solas. No me acuerdo cual era la razon de mi llanto pero ahora que lo pienso recuerdo un llanto vacio, silencioso y seco.
Ahora, en la presente víspera se huele un aire inestable, impreciso, sofocante, desconcertante. El tiempo ha perdido su rumbo y se filtra por las grietas del espacio, cambiando muy lentamente, para que las personas no se den cuenta tan facilmente, la forma de percibirlo.
-DIEEZ!, NUEVEE!-
Dejo de sentir.
-SEEIS!, CINCOO!-
Acerco mi boca al oido de Drö y murmuro. -Eso que escuchas, es el sonido de la inevitabilidad-.
-TREES!, DOOS!-
El tiempo se ha detenido y me escabullo entre una de sus grietas. Todos estan petrificados mirando al hombre que gritaba la cuenta regresiva. Solo mi hermana permanece con la mirada en un grito sofocado hacia el lugar donde yo estaba. Ella sabía que me iba a escapar, lo sentía.
-DIEEZ!, NUEVEE!-
Dejo de sentir.
-SEEIS!, CINCOO!-
Acerco mi boca al oido de Drö y murmuro. -Eso que escuchas, es el sonido de la inevitabilidad-.
-TREES!, DOOS!-
El tiempo se ha detenido y me escabullo entre una de sus grietas. Todos estan petrificados mirando al hombre que gritaba la cuenta regresiva. Solo mi hermana permanece con la mirada en un grito sofocado hacia el lugar donde yo estaba. Ella sabía que me iba a escapar, lo sentía.
A partir de este momento el universo ya no es el mismo, acaba de pasar por un punto abismal, el centro del infinito. Alguien acaba de robarse a el Aleph y ha desaparecido con el.
Mientras yo salgo del hotel la gente y el tiempo tratan de regresar a lo que era.
-UNOO!... CEROOO!!!-
Pero es un salto en vano hacia atrás.
-UNOO!... CEROOO!!!-
Pero es un salto en vano hacia atrás.
Mi madre no tiene ojos, varias mujeres de otras mesas tambien han perdido partes de su cara. a otros solo les quedó la cabeza que grita desesperada reclamando un cuerpo que nunca tuvo, las mesas estan hechas pedazos, hay llamas por todos lados, varios niños desnudos corriendo porque han perdido la razón, ancianos vomitando sobre la pista de baile. Solo unos cuantos, que sobrevivieron, se dan cuenta del caos en el que estan, entre ellos mi hermana. Ella sabe, en el fonfo, lo que pasó, pero tardará una eternidad en descubrirlo. De lo único que esta segura es que nos volveremos a ver antes de morir.